Crees que el 1% son los yates y los jets privados. En agua, en techo, en luz, en letras, en vista y en paz… siempre fuiste tú.
Nada de esto lo elegiste. No escogiste nacer donde naciste, ni tener ojos que ven color, ni una escuela que te enseñó a leer, ni un grifo con agua limpia. La mayor parte de tu fortuna no es un premio que ganaste: es un regalo que recibiste.
Habrá días difíciles —los hay para todos—. Pero cuando el peso llegue, vuelve aquí. No para compararte con quien sufre, sino para recordar que la vida ya te entregó lo que millones piden en sus oraciones. Estás leyendo. Estás a salvo. Tienes luz, agua, techo y colores.